Odio

Odio el ruido, que alborota mi silencio.
Odio la noche, porque oscurece el tiempo,
odio también, el espacio que hay
entre un cuerpo y otro.

Odio el silencio, si, también el silencio
cuando es, el de tus manos, el de tus movimientos.

Odio las circunstancias, las que causan ansias,
preocupación, miedo o desesperación.

Odio el frío que la ausencia emana,
odio el día, la tarde y la noche,
cuando se presenta el silencio, otra vez el silencio,
el de tus manos, el de tus movimientos.

Odio todo lo que no me agrada, entonces 

odio el odio, que naciera de la nada,
y que de la mano me lleva allí,
como me siento...
¡En medio de la nada!

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